domingo, 22 de enero de 2012

Antes del amor

Antes de que te enamores de mí
Debes saber que adoro sonreír
Pero mis labios se sellan si me atrapa la soledad,
Si el día se vuelve gris y no sé cómo llenarlo de color.

Antes de que me enamore de ti
Y no haya mundo en tu ausencia,
Deberías saber que aunque no ronco por las noches,
Con frecuencia te robaré las sábanas
Y pegaré mis pies fríos a los tuyos.

Antes de que te enamores de mí,
Voy a ser sincera, asumo todos mis errores;
Sin embargo, te pido, antes de enamorarme,
Que me ayudes a ser yo, pero mejor;
Que endulces mis cabreos,
Y olvides mis descuidos.

Antes de que nos enamoremos
Y seamos dos tontos que sonríen porque sí
Y tengamos en mente siempre ese mismo nombre,
Prométeme y te prometo
Despertar cada mañana con una sonrisa,
Y dormir cada noche, con un beso.

jueves, 19 de enero de 2012

Es su momento

Son de esas miradas
Que hoy, a bajo cero,
Calmarían al mundo
Y derretirían el hielo.

Se dedican caricias
Que desafían la gravedad,
Que consiguen que tiemble,
El mundo a sus pies.

De los besos…
Mejor no hablar.
Aquel viejo de enfrente,
Les ve, y cierra los ojos.
Ella se fue,
Pero sigue en ellos,
En su juventud,
En los recuerdos,
En esos besos…

Y es que si les veis,
¡callad!,
¡Atad el tiempo!
Quién sabe cuánto durará.
Son “jóvenes y hermosos”,
Es su momento, el de soñar.

domingo, 4 de diciembre de 2011

Pies fríos

Es tarde y tengo los pies fríos
Y no puedo pensar con claridad
Ni sentir con nitidez,
Ni escribir cosas con sentido.

Te espero entre las sábanas,
Para pegar mis pies a los tuyos,
Porque sé que a ti no te importa,
Porque seguramente necesito tu calor,
Para volver a sentir,
Para pensar y escribir.

¿Qué fue de mí el invierno pasado?
¿Dónde estabas? ¿Qué sentía?
Ya recuerdo…
Te esperaba, sin saber de ti;
Y te escribía, sin conocerte.
Porque tenía frío,
Y las palabras servían de red
Por si caía,
Servían de prólogo para nuestra historia.

Estar tarde,
Sigo teniendo frío,
¿piensas tardar?

viernes, 2 de diciembre de 2011

Pensamientos otoñales



Lo sé, sé que últimamente tengo esto mucho más abandonado de lo que desearía. No voy a poner excusas vanas porque seguramente ni sean ciertas, ni sirvan de mucho. Pero lo cierto es que no sé, no sé qué escribir, porque aunque tengo mil historias en la cabeza, y unas ganas inmensas, no me sale. No voy a decir que he perdido la capacidad de escribir, porque en primer lugar, no sé si algún día la tuve; y en segundo lugar, de ser así, espero tenerla algún día y seguir aprendiendo.
Y a día de hoy, vivo el momento y le doy vueltas en mi cabeza a una petición que me han hecho. Se trata de una especie de “experimento” que requiere de autobiografías de jóvenes, tratando de desligar la autobiografía con la vejez. Realmente tengo tanto y tan poco que contar que creo, me llevará a grandes quebraderos de cabeza, porque ¿alguien (que no sea Justin Bieber) se ha planteado escribir su autobiografía a los 19 años? ¿A quién le va a interesar? En fin, os contaré en qué queda todo esto.
Y mientras tanto, disfruto del frío otoñal que se presenta en Madrid y espero, con ganas, las familiares navidades.
Os dejo un par de fotos de un buen paseo.

domingo, 6 de noviembre de 2011

Palabras que te debía

Han pasado días, incluso meses, desde que te fuiste.
Y creí que la mejor terapia no era el llanto, sino las palabras. Pero no salían.
Desde entonces, nos hemos quemado la piel con el sol en un verano, que tal vez gracias a ti (quién sabe), se ha alargado más de la cuenta; y ahora llueve sin parar, y pisamos charcos por la calle, como cuando éramos pequeños.
Te fuiste, y seguimos siendo los mismos, pero sin ti. Lloramos nuestras penas y cabreos en los hombros del de al lado, y reímos por chorradas, como cuando tú estabas.
Te recordamos, incluso a veces, te sentimos. Pero nadie se atreve a decirlo, tal vez por miedo, tal vez porque duele recordarlo.
Seguimos creciendo, y nos dimos cuenta de lo que importa, de que la vida, da miedo, pero más miedo da perderla o perderos.
No sabemos qué pasa después. No sabemos del hoy ni del mañana.
No sabemos qué ha sido de ti.
Pero si algo tengo claro, es que en cada nuevo día, en cada sonrisa, estás tú.
Porque sólo muere lo que olvidas. Porque no te hemos olvidado.

viernes, 7 de octubre de 2011

¿Cuánto me quieres?

-¿Cuánto me quieres?- le pregunto.
Y él con sus escasos dos añitos de vida, responde: -¡Todo!-
Es curioso cómo la inocencia inunda su vida hasta el punto de desconocer cuánto duele realmente el hecho de querer "¡TODO!" a una persona.
Pocos son los que lo consiguen, ojalá que con unos añitos de más, siga pudiendo querer TODO sin las consecuencias de un amor desmesurado.

lunes, 26 de septiembre de 2011

Un año en Madrid


Hoy, 26 de septiembre, hace un año desde aquella primera vez en que la brisa del mar sopló tan fuerte que me alejó de la costa, y caí en el caos controlado de una gran ciudad como Madrid.
Los cambios nunca son fáciles, sobre todo al principio. Pero si algo he aprendido, es justo a eso, a aprender.
Aprendí a pasear sola y dejarme guiar por la Gran Vía; aprendí a desconfiar, para más tarde confiar. Aprendí que con las necesidades, una vez más, se aprende.
Descubrí lo que se siente al tener una hermana mayor; descubrí cómo somos los humanos, seres con sentimientos que se olvidan de sentir hasta que se alejan de lo que quieren; descubrí el valor de una mirada o una sonrisa cuando te sientes pequeño entre la multitud; y cómo no, descubrí cómo se añora el mar y el verde asturianos.
Pero sin duda, si tengo que hacer balance, es positivo. Dejé de lado Avilés, con sus pros y sus contras y me alejé, aunque sólo sea físicamente y por momentos, de mi familia y amigos. Sin embargo, en Madrid encontré una ciudad sorprendente, que aunque en ocasiones ahoga, en otras muchas, te da vida.
Son muchos los buenos momentos bajo la atenta mirada de la Cibeles. Así que hoy, aprovecho para dar las gracias a todas esas personas que han hecho de cada momento, uno especial; y por otro lado, a esas, que desde la distancia, me han apoyado cuando el sol aún no había salido.