sábado, 8 de febrero de 2014

Mi política


Milito en el arco de tu espalda,
En el humo que expulsas
Tras cada calada.
Doy mi voto incondicional
A la guerra de cosquillas
Bajo las sábanas,
A las noches de sofá y manta,
Al sudor en la cama.
Cedo toda libertad de movimiento
A cada escaño de mi cuerpo,
Mientras declaro moción de censura
Ante cada noche sin ti.

viernes, 31 de enero de 2014

Esa poesía que todos habríamos querido escribir

El primer poemario del cantautor madrileño, Marwan, se posiciona en el top 10 de ventas al comenzar el nuevo año. Con una segunda edición más cuidada y elaborada, si cabe, que la exitosa primera tirada, La triste historia de tu cuerpo sobre el mío, consigue un merecido reconocimiento que realza la grandeza de la poesía contemporánea.

Marwan no se considera a sí mismo un poeta. Su afición por la escritura viene ligada a su verdadera profesión, la de escribir canciones y cantarlas. Así, este joven cantautor recopila en este libro esos versos que, tras diez años de carrera, han quedado huérfanos de melodía, pero no de talento, carisma y sensibilidad.

El propio título del poemario nos invita a la realidad literaria que dentro del mismo nos encontramos. Se trata de una sucesión de poemas que cuentan esa triste historia que todos hemos vivido, pero que sin duda también viene acompañada de placeres carnales y emocionales. Podríamos decir que estamos ante un poemario no apto para sensiblones, pues tras leerlo, sólo te quedan dos opciones: o te cortas las venas, o te las dejas largas de por vida. Es sin duda, una prueba de fuego emocional con la que sobreponerse (o no) a antiguas heridas del pasado.

Con el primer poema, Marwan nos prepara el camino hacia esa triste historia, mientras comienzan las primeras emociones. Entonces, te ataca, inevitable y doloroso, ese pensamiento: “y esto... ¿por qué no lo he escrito yo antes?” Y es que Marwan trae consigo esa capacidad que ya hizo grandes en su momento a Benedetti y Neruda, esa sensibilidad de hacer de lo cotidiano algo especial, de decir grandes cosas con palabras tuyas y mías. Resulta curioso cómo el autor consigue jugar con nuestras emociones simplemente con el control de la empatía, cómo un solo hombre consigue serlos todos.

La triste historia de tu cuerpo sobre el mío se compone de cuatro partes: Agua y aceite, luna nueva; Tenía nombre, luna llena; Parque temático, cuarto menguante; y La caducidad del Paraíso, cuarto creciente.  Así, en la noche, y con la luna presente, avanzamos de poema en poema dejándonos ir por esas historias eternas, esos errores de siempre, esos amores incomprendidos, esas camas revueltas, esas prisas, esos deseos, esas injusticias, en definitiva…esos momentos tan del día y de la noche.

Lejos de centrarse en versos excesivamente cuidados, rimas perfectas y sonetos de libro, Marwan nos sumerge en un baile de guiños, anécdotas y sensaciones que pasan de la ternura en su máxima expresión, a la pasión más común pero especial. Resulta realmente curioso la capacidad con la que este poemario muestra a un hombre que vive el mundo de falda en falda, que “folla” como el que más, pero que en ocasiones, también se detiene a sentir: “Hay mujeres que me gustan para quererlas // otras me gustan para follar // y viajar a París por unas horas entre sus piernas //… Pero tú, amor, tú me gustas para todo”. Y es que no es nada sencillo hablar de ese sexo que todos vivimos, pero pocos sabemos contar.

En definitiva, estamos ante un nuevo ejemplo de esa poesía contemporánea que nos llega en estos tiempos en que el género parece estar perdido. Estamos ante una nueva forma de disfrutar de los versos más cercanos e íntimos, de poner palabras a la vida.

miércoles, 22 de enero de 2014

Mentiría si te dijera
que no me lo esperaba.
Y es que guardo
en el pecho
corazón para ti,
para mí,
y para la realidad.



sábado, 14 de septiembre de 2013

De ti y de mí


En el culmen de una existencia
En la que buscaba sin saberlo,
Encontré sin esperarlo.

“Volvime” así invulnerable,
Capaz de superar al mundo;
A ese que es mejor
Desde que tú eres tú,
Y yo soy yo,
Y en el fondo somos nosotros.

Ay de mí,
Cuando llenas la casa de risas;
Y la almohada de olores;
Y nos abandonamos
En caricias y besos.
Sin tiempo, sin final…

Ay de ti,
En esta tarde,
En que reina el silencio,
Y a mi espalda encajas,
Dando sentido
Al propio sentir.

Y en este rojo atardecer,
Ay de ti, ay de mí,
Ay del mundo
Que aún no sabe
Que…ufff…
Te encontré.

miércoles, 4 de septiembre de 2013

El caso es que...

Sé de tus olores
De ese que se queda en la cama
Cuando la dejas solo para mí.

Conozco a la perfección
Tus gustos, tus manías, tus miedos,
Tus ganas tras un abrazo a la espalda.

Lo sé todo de ti;
O tal vez no,
Sigues siendo el mismo,
¿verdad?

El caso es que…
Reconozco tu olor en el metro,
Y no estás.
Río tus gracias en mi mente;
Y vuelvo a respirar
Del aire de nuestros recuerdos,
Nuestros bares, nuestras playas…

El caso es que…
A menudo se me escapa tu nombre,
Y tal vez crea sentir tu tacto en la noche.
El caso es que también siento el dolor,
A fin de cuentas,
Una vez más,
Estás.


O quizá ya no.

martes, 2 de abril de 2013

Y es que llevo todo el día diciéndote Te quiero


El día, todo el día
Pasaría pensando
Cómo, cuándo y dónde;
Buscando el momento
El lugar perfecto,
La mirada precisa
Que dejara escapar
Ese “Te quiero”

Y es que quién fuera Ángel González,
Benedetti o Neruda
Para hacer palabras tus ojos.
Quien fuera Soroya,
Para dar luz al calor de tus manos;
Al tacto de tu espalda,
Al abrazo bajo las sábanas.


El día,
Pasaría el día entero
Buscando la caricia exacta,
La sonrisa perdida,
Los besos robados,
Esos que saben a vida y deseos.

La noche…
En la noche hazme un hueco,
Cúbrete los miedos,
Olvídate del resto,
Siente en un instante
Todos los Te quiero

domingo, 3 de febrero de 2013

Tiemblo

Tiemblo,
porque temo
a la fuente de los labios
que un día bebí;
al calor de las manos
que fueron mar de caricias y delirios.

Y tiemblo
si no lo tengo;
si no lo siento,
ni me sostengo.

Tiemblo,
y van por dentro,
dudas inciertas,
silencios cortantes,
ganas de más.

Y me encojo por dentro;
y se apagan mis miedos,
cada tarde de reloj,
cuando soy la espalda de la voz.

Y es tu piel marea viva
que juega con la arena de mi espalda;
que dibuja versos en mi orilla.

Tiemblo, y temo,
porque siento,
porque voy sin salvavidas,
directa al torrente de tus ojos.
Y es mi vida esta tormenta incierta que hoy alumbra.

Tiemblo a cada caricia,
al suspiro perdido,
a la voz en el silencio,
al querer y no saber.


Y tiemblo
si no lo tengo;
si no lo siento,
ni me sostengo.

Y si hoy tiemblo, ven.
Que no hay vida firme,
ni mar sin arena,
ni dudas infinitas.
Que si tiemblo, es porque
 no sé mirarte sin temblar.