domingo, 10 de agosto de 2014

Lo que realmente somos

Me encantaría decir
Que tú y yo
Somos de esas parejas
Que comen helado a pares
Los domingos de sofá y película.

Son, sin embargo,
Esos putos domingos
Que pesan
Como el hambre en el mundo,
En los que despierto de la siesta,
Y sigues sin estar.

Quisiera poder decirle al mundo,
Amor,
Que tú y yo somos de largos paseos
En las noches de verano con chaqueta.
Pero lo cierto,
Es que me pelo de frío
Mientras mis pasos me preguntan,
Sobre el color,
De las malditas sábanas
Que te cubren.

Me gustaría
Que fuésemos
De esos que ríen por tonterías
Y si lo pienso,
En el fondo,
Es lo único que somos.

Que verte es sentir un destello
De adrenalina en el cuerpo,
Son las ganas
de taparle la boca
a mi vecina la cotilla
y confirmarle
al mundo
que eres la historia
de amor eterno,
más efímera
jamás escrita.

En fin, amor
Que hablar de nosotros,
Es hablar
De sexo a escondidas,
De risas para dos
En medio de la multitud,
De miradas de complicidad
En los bares del pueblo
Con la gente del pueblo,
Con los chismes del pueblo,
Y donde nunca somos dos.

Romeo y Julieta,
A nuestro lado,

Unos principiantes. 

domingo, 6 de julio de 2014

Pienso escribirlo en tu espalda

Te imagino al despertar
Volcándote sobre tu cuaderno
Desnudo
Haciendo palabras los sueños
Que esa noche tuviste
Y ver cómo una y otra vez
Se repiten las páginas
En los que nombras
A mis labios,
A mi espalda bañada de tu sudor,
A tus brazos arqueados sobre mí
Sobrepasando la frontera de mi pecho
Hacia el sur de mis caderas.

Me pone tanto la idea
Que he salido de la ducha
Empapada en imágenes
Para pedirte que esta noche
Sueñes de nuevo conmigo
Pero sin embargo,
Te quedes desnudo en la cama
Para contarlo...


Descuida,
yo escribo,
Susurrame,
Comencemos...

Piñata para una vida

Sumerges tu mano
Bajo mi falda
Con la cara de un niño
Dispuesto a robar
Su primera golosina.

Y a pesar de saber
Que no soy el primer dulce
Que te llevas a la boca
Traigo conmigo los nervios
Del primer escondite de la infancia.

Debo confesar
Que no hay mayor regalo en la vida
Que ver en tus ojos claros
Las ganas de apagar todas las luces,
De cerrar las fronteras que nos separan del mundo,
Y llenar de calor los metros que nos rodean.

A fin de cuentas,
Y hablando claro,
Debo confesar que
Nada me pone más que tu risa
En mitad de un beso
Que al mirarte,
Ato las horas con orgasmos incansables,
Que el día que decidas huir,
Al niño de las golosinas
Pienso regalarle
Una piñata
En la que quepamos
Tú, yo, y el mar.



miércoles, 21 de mayo de 2014

A ÉL NO LE GUSTABA LA POESÍA

A menudo le hacía comas,
Tildes, exclamaciones nocturnas,
Y muchas, muchas interrogaciones...

Pero le escribía.
Ella lo hacía a sabiendas
De que no sería jamás
Su libro de cabecera,
Su refugio de penas,
Su diario de alegrías.

Cuando la página
Se cubría hasta el fondo
De interrogaciones sin final,
Sonreía a las respuestas,
Entrecomillaba cada beso,
Parafraseaba cada caricia,
Hacía de la vida un paréntesis
Con cabida para dos.

Y entre tanta coma,
Tanta duda,
Tanto espacio en blanco
E interrogación.
Entre tanto punto suspensivo
Llegó ese momento,
Como dice Sabina,
En que "al punto final
De los finales,
No le siguen los puntos suspensivos"

Cerró el cuaderno,
Ese que él nunca leyó.

(No le gustaba la poesía)


jueves, 15 de mayo de 2014

Cuando un tren se para

Aquella primera noche, no dormí.
 Y tampoco ocurrió nada. 
Quiero decir, 
mi conciencia me decía una y otra vez
 que aquello era una locura. 
Pero le tenía en frente
 y aquel extraño era, 
extrañamente, familiar.

Fueron largas horas de conversaciones surrealistas,
 de caricias tempranas 
que querían saberlo todo en una noche.
 Así, se juntaron cuatro manos que leían a oscuras
 dos cuerpos con mucha piel por descubrir.
Sabina decía aquello de “nadie se ha muerto por ir sin dormir una vez al currelo”
 y resultó ser cierto. 

La madrugada llegó 
sin que la oscuridad hubiese sido razón suficiente
 para frenar ese río de sensaciones que buscaba mar.
Y así, lejos de dormirme por las esquinas, 
el día siguiente se antojaba expectante, y reflexivo.
No todas las noches dejan los trenes de funcionar, 
ni termina un café en caricias desmedidas, 
ni un susurro en una ilusión.

De lo que vino después, 
hasta hoy, poco recuerdo. 
Supongo que pasaste
 a ser ese compañero inestable 
de caricias los días pares e imprudencias el resto.
Supongo que una noche no lleva a una vida, 
que aquellas caricias se ganaron mi sonrisa 
hasta que dejaron de existir y ésta se fue con ellas.

Supongo que un cuerpo 
desnudo en la oscuridad es invencible,
 pero las ojeras del tedio pudieron con el resto. 

sábado, 8 de febrero de 2014

Mi política


Milito en el arco de tu espalda,
En el humo que expulsas
Tras cada calada.
Doy mi voto incondicional
A la guerra de cosquillas
Bajo las sábanas,
A las noches de sofá y manta,
Al sudor en la cama.
Cedo toda libertad de movimiento
A cada escaño de mi cuerpo,
Mientras declaro moción de censura
Ante cada noche sin ti.

viernes, 31 de enero de 2014

Esa poesía que todos habríamos querido escribir

El primer poemario del cantautor madrileño, Marwan, se posiciona en el top 10 de ventas al comenzar el nuevo año. Con una segunda edición más cuidada y elaborada, si cabe, que la exitosa primera tirada, La triste historia de tu cuerpo sobre el mío, consigue un merecido reconocimiento que realza la grandeza de la poesía contemporánea.

Marwan no se considera a sí mismo un poeta. Su afición por la escritura viene ligada a su verdadera profesión, la de escribir canciones y cantarlas. Así, este joven cantautor recopila en este libro esos versos que, tras diez años de carrera, han quedado huérfanos de melodía, pero no de talento, carisma y sensibilidad.

El propio título del poemario nos invita a la realidad literaria que dentro del mismo nos encontramos. Se trata de una sucesión de poemas que cuentan esa triste historia que todos hemos vivido, pero que sin duda también viene acompañada de placeres carnales y emocionales. Podríamos decir que estamos ante un poemario no apto para sensiblones, pues tras leerlo, sólo te quedan dos opciones: o te cortas las venas, o te las dejas largas de por vida. Es sin duda, una prueba de fuego emocional con la que sobreponerse (o no) a antiguas heridas del pasado.

Con el primer poema, Marwan nos prepara el camino hacia esa triste historia, mientras comienzan las primeras emociones. Entonces, te ataca, inevitable y doloroso, ese pensamiento: “y esto... ¿por qué no lo he escrito yo antes?” Y es que Marwan trae consigo esa capacidad que ya hizo grandes en su momento a Benedetti y Neruda, esa sensibilidad de hacer de lo cotidiano algo especial, de decir grandes cosas con palabras tuyas y mías. Resulta curioso cómo el autor consigue jugar con nuestras emociones simplemente con el control de la empatía, cómo un solo hombre consigue serlos todos.

La triste historia de tu cuerpo sobre el mío se compone de cuatro partes: Agua y aceite, luna nueva; Tenía nombre, luna llena; Parque temático, cuarto menguante; y La caducidad del Paraíso, cuarto creciente.  Así, en la noche, y con la luna presente, avanzamos de poema en poema dejándonos ir por esas historias eternas, esos errores de siempre, esos amores incomprendidos, esas camas revueltas, esas prisas, esos deseos, esas injusticias, en definitiva…esos momentos tan del día y de la noche.

Lejos de centrarse en versos excesivamente cuidados, rimas perfectas y sonetos de libro, Marwan nos sumerge en un baile de guiños, anécdotas y sensaciones que pasan de la ternura en su máxima expresión, a la pasión más común pero especial. Resulta realmente curioso la capacidad con la que este poemario muestra a un hombre que vive el mundo de falda en falda, que “folla” como el que más, pero que en ocasiones, también se detiene a sentir: “Hay mujeres que me gustan para quererlas // otras me gustan para follar // y viajar a París por unas horas entre sus piernas //… Pero tú, amor, tú me gustas para todo”. Y es que no es nada sencillo hablar de ese sexo que todos vivimos, pero pocos sabemos contar.

En definitiva, estamos ante un nuevo ejemplo de esa poesía contemporánea que nos llega en estos tiempos en que el género parece estar perdido. Estamos ante una nueva forma de disfrutar de los versos más cercanos e íntimos, de poner palabras a la vida.