viernes, 6 de noviembre de 2009

Nunca nadie me enseñó de quién debo o no enamorarme, y ahora de repente todos quieren darme lecciones de moral, cursos acelerados de sentimientos.

Nunca nadie me dijo lo que se siente en cada momento, y ando por la vida confundiendo sonrisas de amabilidad, caricias perdidas en el mundo de la casualidad, detalles curiosos que, al parecer, no van más allá de la pura amabilidad.

Nunca nadie me dijo que llegaría ese día, en que me miraría al espejo y diría: -¿qué coño hago aquí?-
Ni que pronto llegarían esas noches en las que no puedo dormir o esas tardes aburridas de los fríos domingos, en los que me tiro en el sofá e intento entenderme entre las mantas de invierno, y acabo peleándome con el mundo y conmigo misma, y me odio tanto que me dejaría de hablar.

Nunca nadie me dijo cómo era la vida, y ahora sé por qué. Porque ¿Quién tiene la suerte de entenderla?
Miles de neuronas quedaron atrofiadas tras Descartes, Platón, Sócrates… ¿ser o no ser?, ¿sueños o realidad?


¿Merece la pena darle tantas vueltas a las cosas?

Quizá aquellos ignorantes del mito de la caverna eran los que mejor vivían, felices con su vida, sin saber, tal vez, que todo era mentira… pero felices.

2 comentarios:

Francisco alvarez dijo...

Creo que nadie puede decirte como es el amor o la vida.Es algo muy subjetivo.De sentimientos en el caso del amor que no se puede explicar y la vida una suma de sentimientos sin aprender y en constante movimiento.
Yo en lo personal,doy las gracias por la desgracia y la gracia de vivir la vida y aveces amarla y odiarla.

Saludos desde Chile.

Nerea dijo...

Tu eliges tu forma de querer cariño, eso no lo dudes nunca. Y la que tú elijas será la mejor.
Sabes que te adoro!